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Glaucoma agudo

El glaucoma agudo es una patología en la que se produce un aumento brusco y muy importante de la presión del ojo, cursando generalmente con enrojecimiento del ojo, intenso dolor del ojo y de la cabeza, e incluso a veces náuseas y vómitos. 

Se produce por un cierre del ángulo, es decir, de la estructura por la que se elimina el humor acuoso, líquido que es producido por el propio ojo y que es necesario para el bienestar del mismo.  La continua producción del humor acuoso y su imposibilidad de eliminación hace que el líquido se acumule y eleve de forma importante la tensión del ojo.  Esto puede producirse en el seno de un glaucoma crónico de ángulo estrecho (en donde existe una predisposición al cierre angular por la anatomía de ese ojo en particular), o como consecuencia de inflamaciones oculares repetidas mal tratadas, tratamientos prolongados con corticoides, cataratas de muy larga evolución no intervenidas u otras muchas causas.

Lo más importante es el tratamiento precoz para bajar la tensión del ojo.  Ello se  consigue mediante diversas formas: medicación sistémica, gotas, láser y/o incluso cirugía:

  1. El tratamiento sistémico es fundamental para conseguir una bajada rápida de la tensión.  En ocasiones es necesario el ingreso hospitalario para administrar medicamentos por vena, y otras veces se puede hacer de forma ambulatoria mediante la prescripción de hipotensores orales (que generalmente tienen como consecuencia un aumento de la diuresis).
  1. Existen varios tipos de gotas en el mercado que bajan la tensión de distintas formas, y es el oftalmólogo el que debe decidir cuál es la más apropiada para cada caso.  Algunas se deben poner sólo una vez al día, otras 2 veces, y otras 3 ó 4 veces.  Es muy importante seguir las indicaciones del tratamiento, y ser riguroso con el mismo.
  1. El láser (IRIDOTOMÍA) consiste en hacer un pequeño agujerito en el iris para abrir otra vía de salida para el humor acuoso.  Se realiza en la misma consulta y de forma ambulatoria, y prácticamente no tiene efectos secundarios.  Muchas veces consigue un rápido alivio del dolor por permitir la salida del “líquido atascado”.
  1. La cirugía es necesaria generalmente cuando la enfermedad se cronifica, o cuando fracasa todo lo anterior.  Muchas veces la simple extirpación del cristalino (cirugía de catarata) resuelve el problema y se consigue una bajada de la tensión, cuando el cristalino era lo que cerraba el ángulo. Otras veces, esto no es suficiente y ha de recurrirse o otros procedimientos. Existen diversas formas de cirugía, y todas persiguen lo mismo: aumentar la eliminación del humor acuoso.  Ello se consigue mediante una TRABECULECTOMÍA (que consiste en hacer un agujero que comunica el interior con el exterior de ojo para eliminar el líquido) la colocación de una VÁLVULA (que es un dispositivo que se coloca debajo de la conjuntiva del párpado y que saca el humor acuoso hacia el exterior) o mediante la CILCLODESTRUCCIÓN (que destruye parte de la estructura que se encarga de producir el humos acuoso, para que disminuya la producción).

Un episodio aislado de elevación de la tensión, en muchos casos no tiene consecuencias graves, pero siempre hay que estudiar la causa.  Episodios repetidos de glaucoma agudo generalmente ocurren en el seno de un glaucoma crónico de ángulo estrecho, y pueden tener consecuencias muy graves e incluso la ceguera, porque el aumento de tensión mantenido daña al nervio óptico y puede afectar gravemente la visión.

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